El Miércoles Santo de 2025 será muy especial para la Hermandad de la Humildad y para la propia fiesta de la Semana Santa en Lebrija con el estreno del nuevo misterio para el Señor, que está realizando el imaginero Manuel Martín Nieto en su taller de la localidad sevillana de Morón de la Frontera.
Mientras continúa el proceso de ejecución de las siete imágenes que protagonizaran este pasaje nunca representado en la Semana Santa, la Hermandad ha anunciado en sus canales la firma del contrato con el orfebre Antonio Medina Vallecillo para el diseño y realización de los diferentes atributos de orfebrería que portaran las imágenes del misterio. En concreto, serán los cascos y puntas de lanzas de los soldados romanos.

Otro detalle en el que tendremos que fijarnos será en las corazas de los soldados. Estas estarán realizadas por la afamada empresa cordobesa Meryan, con un diseño inspirado en las armaduras “a la romana”, que evocaban las corazas de cuero thoracatas de la antigua Roma. Para su realización se utilizan varias técnicas del cordobán como el repujado, gofrado, calado, cincelado y ferreteado.
Así será el misterio de Martín Nieto para el Señor de la Humildad

El misterio está formado por dos escenas diferenciadas: En un primer plano o escena delantera, aparecen los dos ladrones. Dimas con las manos prendidas por delante mirará a Cristo y ya se intuye la conversión en su mirada que se cruza con la del Señor. Gestas, en cambio, mostrará un semblante contrariado con las manos atrás mirando hacia abajo. A estos dos ladrones los tiene prendidos un soldado romano que tira de ambos para ser crucificados, y que en su mano derecha porta una lanza.
A la diestra de nuestro Señor, aparece un romano que ofrece una copa de barro con vino y hiel a Cristo. Dicho mejunje se administraba a modo de calmante, pero el Señor no quiso probarlo para ir plenamente consciente al suplicio de la crucifixión. La mano derecha del romano portaría el botijo donde está el preparado de vino y hiel, y en la mano izquierda la copa que le ofrece con mirada arrogante a Nuestro Señor.
En el segundo plano medio-trasero nos encontramos un romano que sostiene la Cruz, y que extiende la mano izquierda para recibir la sentencia de Cristo, entregada por otro romano que lleva una lanza.
Por último, cierra esta escena un sayón que se encarga con un berbiquí o taladro casero de la época, de abrir los agujeros en la Cruz para la crucifixión del Señor. Este sayón pone su mano derecha en las vestiduras del Señor a modo de desprecio, sirviéndole de apoyo para ejercer la fuerza de su mano derecha y el peso de su cuerpo.
El plano central lo ocuparía, por supuesto, el Señor de la Humildad, elevado sobre un monte de piedra.»
Las pinturas del proyecto son obras del pintor Manuel Peña Suárez, siguiendo ideas e indicaciones del escultor-imaginero Manuel Martín Nieto.


